
El etiquetado de los alimentos representa el principal instrumento que el comprador tiene para conocer en detalle los principios nutritivos y todo el proceso de producción que está en la base del producto en cuestión. Por este motivo, la normativa sobre las etiquetas alimentarias es clara y conforme a nivel europeo. El objetivo de la legislación es el de uniformar el enfoque de la redacción de las etiquetas alimentarias por parte de todos los países miembros de la Unión Europea. De este modo se puede garantizar una mayor tutela de la salud de los consumidores. Además, para las infracciones del decreto están previstas multas pecuniarias importantes.
Si ya conoces los datos obligatorios para tus etiquetas y buscas ideas y soluciones sobre su creación, puedes leer Etiquetas alimentarias: ejemplos y consejos. Ahí encontrarás un contenido rico en ideas y sugerencias para configurar de la mejor manera las etiquetas de tus productos alimentarios.
En cambio, para profundizar en el tema relativo a las normas continúa leyendo.
La información que deben incluirse obligatoriamente en la etiqueta
En base a la normativa vigente sobre las etiquetas alimentarias, existen algunas informaciones que deben ser obligatoriamente indicadas.
Para empezar, la denominación del alimento y por la lista detallada de los ingredientes contenidos en él. La denominación del producto incluye la distinción entre alimentos:
- Preenvasados, se envasan y se embalan en el propio establecimiento donde se producen.
- Preempaquetados, se empaquetan en el punto de venta.
- A granel, como las frutas y verduras, no requieren etiquetado al no contar con envase.
Por cuestiones de transparencia y trazabilidad es indispensable identificar el producto mediante el nombre y la razón social del productor, seguidos del país de origen y del lugar de procedencia. De este modo el comprador tiene la posibilidad de elegir conscientemente los productos que añade a su carrito, mientras que los órganos encargados de los controles de la calidad del alimento pueden rastrear en todo momento el origen de la cadena de producción.
La legislación en materia de etiquetado también proporciona indicaciones precisas sobre la modalidad con la que deben ser presentadas las informaciones del producto. De hecho, la redacción debe resultar clara, comprensible y de fácil lectura, de manera que se eviten posibles equívocos o malentendidos respecto a las características generales del producto y las indicaciones útiles para su consumo.

Indicaciones nutricionales en las etiquetas de los alimentos
En base al Reglamento (UE) 1169/2011, vigente en toda la Unión Europea, las etiquetas alimenticias deben incluir de forma obligatoria una serie de informaciones esenciales para garantizar la transparencia y la protección del consumidor:
- El valor energético del alimento.
- La cantidad de nutrientes por 100 g, 100 ml o por porción, incluyendo grasas (y grasas saturadas), carbohidratos (y azúcares), proteínas y sal.
- La lista de ingredientes.
- La presencia de alérgenos, que deben destacarse de forma clara dentro de la lista de ingredientes.
- El término mínimo de conservación o la fecha de caducidad, según corresponda.
- Las condiciones especiales de conservación y/o utilización, cuando sean necesarias.
- El país de origen o lugar de procedencia, en los casos en que sea obligatorio.
- En bebidas con una graduación alcohólica superior al 1,2%, el grado alcohólico volumétrico.
Toda esta información debe ser fácilmente legible, clara y permanecer indeleble durante toda la vida útil del producto, garantizando así su correcta identificación y uso por parte del consumidor. Esto significa, en otras palabras, que todo lo que figure en la etiqueta debe permanecer bien legible durante toda la vida comercial del producto.
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