
Al diseñar tus etiquetas adhesivas debes tener en cuenta algunos aspectos estrictamente gráficos, junto a otros menos relacionados con la estética, pero que afectan directamente al rendimiento del producto etiquetado. Podemos identificar tres factores que condicionan la fase de diseño de tus etiquetas y de la configuración de la impresión.
- Superficie del envase.
- Método de aplicación.
- Destino de uso.
Nuestro consejo es evaluar cada uno de estos factores para tomar decisiones precisas que garanticen una personalización correcta y eficaz.
Superficie del envase a tener en encuentra para diseñar tus etiquetas

El envase que vas a etiquetar es uno de los primeros elementos en los cuales tienes que pensar y en función de él, ya se pueden establecer los parámetros básicos de la etiqueta, es decir, la forma y el espacio disponible. Ambos influyen en el formato y las dimensiones y deben definirse antes de diseñar tus etiquetas.
Pero también el material donde va a ser aplicado el adhesivo tiene un rol determinante para un etiquetado adecuado del producto final. La superficie puede ser de vidrio, plástico, metal, papel, cartón etc. al igual que puede ser tanto lisa como porosa. Para cada caso, hay materiales de impresión más o menos indicados que permiten obtener un resultado final excelente y una etiqueta adhesiva duradera y perfectamente adherida al envase.
Los materiales más comunes cuentan con un adhesivo adaptado para múltiples aplicaciones. Los papeles estucados, los polipropilenos y los polietilenos se adaptan perfectamente a superficies de diferentes tipos. En cambio, los papeles más exclusivos, como pueden ser el efecto martillado, el Tintoretto, el Verjurado, el Rústico o los papeles reciclados, resultan ideales para su aplicación sobre vidrio.
Cada uno, además, es más o menos adecuado para diámetros específicos o superficies curvas, aspectos que deben tenerse en cuenta cuando se deben producir etiquetas para envases de forma irregular.
Aplicación ¿manual o automática?
Como ya sabemos, la aplicación puede ser manual o automática. Aun así, hemos querido profundizar en lo importante que es una correcta configuración de la impresión en ambos casos en el artículo: Aplicación de etiquetas, porque la impresión condiciona su rendimiento.
La aplicación de la etiqueta es determinante para un resultado final excelente. Se trata de una fase muy delicada, que, incluso puede resultar problemática para la empresa.
Queremos detenernos en particular en la bobina, un elemento al que siempre hemos prestado mucha atención y reiteramos el porqué: para obtener un producto perfectamente etiquetado es necesario antes de todo, tener a disposición los rollos correctos. Por ello, en la fase de diseño, más que centrarse únicamente en la etiqueta en sí, se vuelve prioritario identificar un servicio de impresión que garantice estos resultados.
¿Qué hacemos nosotros?
Nuestras bobinas siempre se producen en función de las exigencias individuales. Un cliente que aplica sus etiquetas a mano tendrá enormes dificultades con una sola bobina de medidas estándar. Sin embargo, con nosotros tendrá la posibilidad de tener más de un rollo de tamaño reducido. Una solución, sin duda, más práctica incluso en el caso de que varias personas se ocupen de la aplicación.

De este modo, la distribución de las etiquetas será perfecta, sin errores ni vacíos. Además, en nuestra fábrica contamos con un servicio de control de etiquetas que garantiza la máxima precisión en cada pedido.
Para saber más sobre este tema, puedes leer: Impresión de etiquetas, detalles que cuentan y que tal vez no conoces.
Además, garantizamos una excelente distribución también en el caso de las etiquetas de formato frente-reverso. De este modo, las dos etiquetas se colocarán de forma que resulte más fácil y rápido aplicarlas.
Estos no son pequeños detalles, sino aspectos determinantes para cualquier tipo de aplicación, que marcan la diferencia en el rendimiento final tanto si se aplican de forma manual como con máquina etiquetadora.
Destino de uso de las etiquetas

Las etiquetas pueden ser, por ejemplo, para vinos, cervezas, aceites, productos químicos o detergentes. Según el producto al que esté destinada, es necesario personalizar cada etiqueta adhesiva de manera que resista las condiciones y los agentes externos que afectan a la fase de uso y conservación del producto. Mientras que para un frasco de conservas es prioritario tener una etiqueta antimanchas, para una botella de cerveza lo es una etiqueta resistente a la humedad.
Desde este punto de vista, se debe trabajar sobre dos parámetros: el material de impresión y los acabados que hacen resistente a la etiqueta.
El soporte de impresión y el acabado, deberán elegirse en función del producto al que está destinada la etiqueta, no únicamnete por la parte estética. En nuestro catálogo de papeles contamos con una variedad de materiales de impresión indicados para todos los usos.
Para encontrar el correcto, recomendamos realizar nuestro test de papeles. Solo tienes que elegir el producto a etiquetar para ver cuáles son los soportes más adecuados para tu producto.
Una vez elegido el papel, hay que seleccionar el acabado adecuado. Es posible completar la etiqueta adhesiva con plastificación o barnizado UV, los dos procesos más indicados para proteger las etiquetas y aportarles la máxima resistencia. Recomendamos partir del papel elegido para identificar el acabado más idóneo. Debes tener en cuenta que, aunque son similares, cada uno es más adecuado para ciertos materiales que el otro.
Para más consejos puedes leer: Etiquetas adhesivas, bonitas pero también resistentes.