En el sector de los vinos, la tradición es un valor fundamental para muchas empresas, en particular para aquellas bodegas históricas que pueden presumir de una notable experiencia generacional. En este caso, conviene que esta característica guíe toda la comunicación de la empresa, dejando su huella en todos los medios con los que la bodega se presenta al público, empezando por las etiquetas de sus vinos.
No es raro que las empresas enológicas se presenten con elegantes etiquetas de vinos, impresas en papeles de alta calidad y decoradas con los acabados más valiosos. Evidentemente la intención de estas elecciones es la de transmitir el carácter notable del vino y el prestigio de la bodega.
Sin embargo, una elección exitosa también puede desviarse de las costumbres. Una bodega podría lograr comunicar su tradición de manera estratégica a través de una imagen más original, que no siga las tendencias. Lo importante es mantenerse siempre fiel a su propia identidad, es decir, ser coherente con la marca.
A continuación, algunos consejos para resaltar el aspecto más tradicional de las etiquetas de vino.
Apostar por un estilo visual impactante
Las bodegas históricas a menudo aprovechan su legado para crear etiquetas que reflejen el respeto por la tierra, la pasión por la viticultura y el arte de hacer vinos. El estilo de las etiquetas más tradicionales evoca un sentido de permanencia, transmite la idea de la cultura del vino y de un saber hacer que se han transmitido por generaciones.
Más que el producto, es la filosofía de la empresa la que debe destacar.
Usar símbolos de antigüedad en la etiqueta
En algunos casos, para enriquecer la historia y tradición de las etiquetas de vino, se puede contribuir con escudos familiares, blasones o símbolos distintivos. Estos elementos aclaran el sentido de herencia y prestigio de la empresa. Los blasones por ejemplo, como los escudos familiares, cuentan la historia de generaciones de viticultores.
Otra opción sería añadir símbolos de la naturaleza. Estos además, vinculan visualmente el vino con su territorio, que no solo conecta con la tradición, sino que también destaca la responsabilidad ambiental de la bodega.
Elige las fuentes correctas
La elección de la fuente tipográfica también es esencial para las etiquetas tradicionales del vino. Las fuentes elegantes y clásicas transmiten una sensación de refinamiento y a menudo se utilizan para indicar el nombre del vino, el año de producción u otra información clave.
Para las etiquetas clásicas y refinadas, se puede preferir el uso de letras serif, que presentan pequeñas extensiones al final de cada trazo y las convierten en las más adecuadas para añadir un toque de elegancia e historicidad. Sin embargo, no hay que olvidar la legibilidad, un aspecto clave para cualquier etiqueta.
Para profundizar en el tema, puedes leer: Fuentes para etiquetas adhesivas: consejos de uso.
Atención al color y a su significado
Como siempre, el uso de los colores debe ser intencional. Si la tradición es un activo principal para el vino, es bueno preferir tonos sobrios y refinados como el negro, el rojo, el oro, el verde oscuro e incluso el blanco.
El rojo es un clásico en el mundo del vino. Un color que transmite una gran sensación de refinamiento, pasión y virtudes valiosas, especialmente en la variante del Burdeos.
Cuando hablamos de elegancia, obviamente hablamos del negro. Imprescindible para las etiquetas de vinos, en particular para los vinos tintos y para los espumosos. Si quieres saber todas las características de este color y sus usos en la etiqueta, lee el artículo: Etiquetas negras, del simbolismo a los consejos de impresión.
Por otro lado, si queremos transmitir alta calidad y prestigio, el dorado es la opción por excelencia. Usado con moderación, el dorado puede evidenciar elementos específicos de una etiqueta, como el nombre de la bodega o elementos decorativos. Como veremos más adelante, es una de las tonalidades más utilizadas en el embellecimiento de etiquetas mediante impresión en caliente.
Otra alternativa es el verde oscuro. Ideal, cuando la filosofía de la empresa está ligada particularmente al territorio. El verde, en este caso, crea rápidamente una conexión entre tradición y naturaleza, tierra y biodiversidad, remarcando la importancia de los viñedos y del entorno en el que se encuentran.
Y para terminar, no nos olvidemos del blanco. Símbolo de pureza y sencillez, se puede utilizar para crear contrastes visuales únicos. Con el blanco se pueden resaltar detalles clave de las etiquetas aportando un toque de elegancia minimalista y moderna al resultado global. Todo ello logrando además una gran claridad y facilidad de lectura.
Buscar un material de impresión clásico y elegante para tus etiquetas de vino
El material de impresión siempre es un elemento fundamental en la realización de las etiquetas de vino. Existen papeles destinados al ámbito enológico, que tanto por sus características estéticas como funcionales, son ideales para etiquetar vinos de diferentes tipos.
Pero, si hablamos de estilos tradicionales, clásicos y elegantes, los papeles más indicados son:
- Tintoretto Yeso: un clásico de elegancia Fedrigoni. Ideal para etiquetas sofisticadas y acabados como lámina o relieve.
- Verjurado antiguo Blanco: un papel natural con textura evidente al tacto. Perfecto para etiquetas de vino clásicas y tradicionales.
- Blanco Martillado con Barrera: papel con acabado martillado y resistente a la humedad. Genial para vinos blancos y espumosos que se enfrían en cubitera.
- Efecto Seda Perlado UWS: fabricado en pura celulosa y con superficie gofrada. Aporta un elegante efecto a botellas de gran prestigio. Al igual que el anterior, es apto para su uso en cubiteras con hielo.
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Etiquetas de vino tradicionales: más notables con los acabados
Cuando el objetivo es dar importancia a las etiquetas de vino más tradicionales, una opción casi obvia es recurrir a los acabados. Estos permiten realzar el estilo de toda la etiqueta mediante la revalorización de algunos elementos.
Hablamos de impresión en caliente y de relieve serigráfico 3D.
Como explicamos en: Etiquetas con impresión en caliente; ¿Lámina o 3D? contamos con dos técnicas de impresión en caliente. Ambas ennoblecen algunos elementos de las etiquetas aportando un brillo extremo. Sin embargo, la impresión con lámina 3D va más allá: además de una estética brillante, añade un agradable efecto tridimensional.
Los colores de las láminas son variados. En el caso de las etiquetas exclusivas, se recurre a menudo a la lámina de color oro porque, como se ha dicho anteriormente, es sin duda el color que mejor expresa los conceptos de prestigio y alta calidad. Asimismo, la lámina de color oro está disponible tanto para la impresión en caliente estándar como para la 3D.
Existe además, el relieve serigráfico, una técnica especialmente útil para etiquetas que desean transmitir el carácter notable del vino también a través de un exclusivo efecto táctil. Con este proceso, se aplica a uno o varios elementos de la etiqueta un espesor con laca UV transparente, un detalle que se utiliza a menudo para resaltar el nombre del producto, la marca de la bodega o cualquier elemento distintivo del producto.
Las etiquetas de vino cuentan historias: guían al consumidor hacia una experiencia sensorial y crean una conexión emocional duradera con el producto.
Es imprescindible que los valores fundamentales de la marca y la filosofía empresarial de la bodega se extiendan en la etiqueta a través de las diferentes opciones ofrecidas por la impresión ¡Empieza ya a crear tus etiquetas para vino!